Norma es una docente bogotana que hace unos tres años tuvo su primer acercamiento al enfoque STEM en las Olimpiadas STEM. Una iniciativa que la cautivó y la ha alentado a implementar nuevas formas de enseñar.
Dicen que hay personas que nacen con una estrella, una creencia popular que hoy identifica a la profesora Norma Constanza Vargas Sandoval, quien a los 11 años conoció la suya: la estrella de la docencia. Una vocación que día a día la inspira a impulsar transformaciones mostrándoles oportunidades a sus estudiantes, los próximos “transformadores del mundo”, como le gusta llamarlos.
Docente de química, física y educación ambiental en los grados sexto, séptimo, décimo y once en el Colegio Ciudad de Montreal (IED), Bogotá, Norma asegura que su don como educadora se ha ido enriqueciendo en los más 23 años de ejercicio en los que, en diferentes esferas sociales como la empresa privada y la academia, ha tenido la posibilidad de enseñar, transmitir conocimientos, orientar y acompañar.
Enfoque STEM como oportunidad
Su interés en el enfoque STEM nació con la invitación de una colega docente de tecnología a apoyar la participación del colegio en las Olimpiadas STEM 2023, una competencia que reúne y reta a los colegios distritales de la ciudad a proponer soluciones a distintas problemáticas locales: “Quedamos entre los 15 finalistas de 218 colegios que se presentaron a la competencia. Esa experiencia fue muy bonita, primero ver cómo se motivaron los estudiantes a participar y competir. Y, segundo, porque me enfocó en que todos los años podamos participar”, recuerda.
Desde entonces sólo le han llegado oportunidades para fortalecer sus prácticas pedagógicas junto a sus estudiantes aplicando el enfoque STEM. Incluso, ha tenido la posibilidad de dar a conocer su trabajo en escenarios como el II Encuentro de la Red de Comunidades Docentes STEM+ Latinoamérica, colectivo del que es participante activa: “Con la profesora Sonia Leal ganamos un concurso que nos dio el gran honor y privilegio de ir a Santiago de Chile en 2023 para presentar nuestro póster y representar a Bogotá en este Encuentro. Me siento muy feliz de ser parte de las comunidades y de lo que hemos construido”.
Enseñar para transformar
“Venga le cuento” fue el primer proyecto con enfoque STEM que desarrolló con sus estudiantes. Una propuesta que nació de los jóvenes para atender a la problemática de emisiones de gas metano producidas por la descomposición de alimentos que afectaba notablemente su territorio: “Ese momento fue muy bonito porque los chicos primero construyeron un personaje, luego redactaron los cuentos para empezar a explicar conceptos sobre este fenómeno y finalmente, grabaron las voces y la profesora de apoyo escolar nos ayudó con el lenguaje de señas para poder llegar a mayor población en la institución”.
Una encuesta que mide la huella de metano, productos educomunicativos y una cartilla gráfica se han sumado a este gran trabajo, todo ellos alojados en una app que también desarrollaron los estudiantes. Para Norma esta ha sido “otra forma de caminar en el mundo de la educación, de vincular diferentes áreas y desarrollar habilidades para construir los proyectos más bonitos que podemos dejar en el colegio”.
“Me gustaría ser recordada por mis estudiantes como una profesora que les ofreció una ventana para ver el mundo, les ofreció la posibilidad de ver con otros lentes para que ellos, ojalá, abran otras puertas”. Norma reconoce que los cambios no son fáciles, pero resalta que: “Es más satisfactorio ver como los aprendizajes brindados no se quedan un cuaderno, en un tablero, en un libro, en un tema, sino que trascienden. Por eso vale la pena empezar con el enfoque educativo STEM, a partir de él podemos tener grandes transformaciones”.




